CallejeandoSantillana en los textosLos Museos de SantillanaLa Cueva de AltamiraCasa ArchiduquesaColegiata RománicaUn poco, poco de historia

ColegiataPlaza de las ArenasMuseo Jesús OteroCasa QuevedoCasa de la ArchiduquesaCasa de los hombronesCasa de Leonor de la VegaPalacio de ValviviesoTorre del MerinoTorre de D.BorjaPalacio de P.Barreda-BrachoAyuntamiento de la villaCasas del Aguila y la ParraCasa-Palacio de BustamantePalacio de PeredoCasa de los VillaMuseo Diocesano Regina CoeliConvento de las DominicasCasona de  los Sánchez-TagleAparcamientoAparcamiento
 
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1 Plaza de las Arenas 2 Colegiata 3 Casa Quevedo
4 Casa de la Archiduquesa 5 Museo Jesús Otero 6 Casa de los Hombrones
7 Casa de Leonor de la Vega 8 Palacio Valdivieso 9 Torre del Merino
10 Torre de D. Borja 11 Palacio Barreda-Bracho(Parador) 12 Ayuntamiento
13 Casas del Aguila y la Parra 14 Casa de Bustamante 15 Palacio  de Benemejís
16 Casa de los Villa 17 Museo Diocesano Regina Coeli 18 Convento de las Dominicas
19 Parking 20 Parking 21 Casa de Sánchez Tagle

Un paseo por la Villa

      La transformación del antiguo monasterio en Colegiata -al cambiar la regla benedictina que lo regía por   la de la orden de Canónigos de San Agustín- se produce     a mediados del siglo XII, época en que se edifica el templo actual, en estilo románico, que es el más amplio y monumental de la cornisa cantábrica. Su estructura de tres ábsides y tres naves posiblemente cubiertas de madera y un crucero con cimborrio sobre trompas sigue el modelo de Frómista (Palencia) y del románico internacional que penetra en Castilla por el Camino de Santiago. En el siglo XIII se reedificaron parte de las bóvedas así como la torre de campanas y quizás la portada principal actual.

           La escultura de su portada, capiteles y canecillos evocan los temas fundamentales de la religiosidad medieval, en particular la lucha entre el Bien y el Mal, y la necesidad de la penitencia y el perdón para salvarse de las penas del infierno, el de la despedida del caballero, el guerrero y dragón y otros temas profanos y por encima de todo los relieves del Pantocrátor, Virgen y Niño y Santa Juliana domeñando al demonio, que junto con los apóstoles del altar mayor formarían parte de una portada desaparecida o frontal de altar, cuyo estilo ya está cercano a la escultura del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, de finales del siglo XII. Este mensaje se muestra a través de alegorías y símbolos animales (leones, pelícanos, palomas, cuervos, serpientes, cabras...) y vegetales (manzanas, helechos, acanto, lirios, vid, uvas, piñas... así como algunas escenas humanas. En el centro del crucero se erige el sepulcro de Santa Juliana, cuyas reliquias se guardan en la arqueta del retablo con los escudos de la Casa de la Vega. 

           El retablo mayor es una excelente obra de estilo hispano-flamenco de finales del XV, con tablas pictóricas relativas al martirio de la santa y esculturas de apóstoles y evangelistas. El frontal del altar es una soberbia pieza de platería mexicana. En el coro se conserva un notable órgano barroco, y en la capilla bautismal, además de la pila románica, un excepcional pantocrátor realizado en torno al año 1200. El claustro, adosado a la fachada norte de la iglesia, muestra en sus 42 capiteles de variada temática una completa evolución de la escultura románica. Junto a sus muros se observan los sarcófagos con motivos heráldicos de personajes relevantes del clero y la nobleza. 
 
 
 

Textos: Enrique Campuzano Ruiz et al.
Ilustración: El libro de Santillana. E.Lafuente Ferrari

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Museo y Fundación JESÚS OTERO

      Esta nueva institución cultural fue creada para estudiar, exponer y divulgar la obra escultórica de Jesús Otero a partir del ambiente donde su vida y capacidad creadora se desarrollan.

          En este museo, situado en la Plaza del Abad Francisco Navarro -frente a la Colegiata- se pueden admirar más de 50 esculturas y objetos procedentes de su colección personal que el artista donó a Santillana del mar en 1.993. El resto de la obra se encuentra distribuida entre Museos, colecciones particulares y monumentos urbanos en España, Francia, Estados Unidos y Colombia.
           En la obra de Otero se percibe una evolución lineal, sin sobresaltos, que partiendo del realismo del siglo XIX se introduce en la escultura de nuestro siglo con sinceridad, sin artificios, hasta alcanzar una madurez expresiva por la simplificación y la geometría.
            En la obra de Otero hay tres etapas bien diferenciadas. La primera comprendería sus primeras obras, espontáneas, en la que adquiere una técnica depurada que puede apreciarse en El genio dormido del Museo Español de Arte Contemporáneo
 en Madrid, o en la Cabeza de asno de este museo.
             La segunda etapa se sitúa desde la Guerra Civil hasta los años sesenta. Tras una larga interrupción provocada por los avatares de la guerra, vuelve a los cinceles en 1.946. La escultura se caracteriza por la búsqueda del clasicismo en lucha con el eclecticismo estilístico, posiblemente por mediación de los encargos.
              La última etapa - bien representada en este Museo - y que comprende obras de los años 70 y 80 es la más personal y legítima. Se caracteriza por una gran libertad creativa, que le acerca a la modernidad a través de la abstracción de formas y de la geometría expresiva, lo que permite a Otero ocupar un lugar eminente en la escultura española del siglo XX.

Biografía de Jesús Otero

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Por las calles de Santillana


UN POCO DE HISTORIA

HITOS FUNDAMENTALES DE LA HISTORIA DE SANTILLANA DEL MAR

Siglo IX

• Proceso de colonización de la franja costera (la Marina) organizado desde el territorio de la Liébana.

943 - El monasterio de Santa Juliana se convierte en el polo de colonización de la zona. Es considerado monasterio maiore, frente a otras fundaciones religiosas de la zona.

A través de los siglos XII y XIII se fue consolidando la Merindad de las Asturias de Santillana, una de las 13 que conformaban el antiguo reino de Castilla. Las denominaciones más antiguas que se han encontrado referidas a Santillana del Mar y al territorio que la circunda son Valle de Camesa y la villa de Planes.

En el año 1045, Fernando I otorgó al abad de Santa Juliana un fuero por el que adquiría inmunidad jurisdiccional è de dominio monástico, Santillana pasa a ser señorío jurisdiccional. En el último tercio del siglo XIV, Santillana fue integrada en un corregimiento denominado Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar. En ella residía el Corregidor.

Siglo XV
Pierde su condición de realenga y la capitalidad del Corregimiento, ya que pasa a poder de la Casa de la Vega. Ello significará, entre otras cosas, el principio de su decadencia frente a otras poblaciones.

1444

El hijo de Leonor de la Vega, Iñigo López de Mendoza pasa a ser Marqués de Santillana. Durante estos dos últimos siglos, la sociedad de Santillana, plenamente feudalizada, estaría formada de manera muy parecida al siguiente esquema:

Maiores (infanzones o nobiles), de origen local.

Seniores o domini, más vinculados a los reyes leoneses o a los condes castellanos, ejerciendo funciones jurisdiccionales delegadas como agentes feudales.

Domnos y Domnas. Boni Homines o meliores, participantes en la administración y gestión de la comunidad Pero a finales del siglo XIV y principios del XV surge con fuerza la figura del hijodalgo (infanzones + caballeros y escuderos). Todo este proceso de diferenciación social dentro de la villa, lleva aparejado a lo largo de la Baja Edad Media y de la Edad Moderna el debilitamiento del poder del abad de Santillana, es decir, un proceso por el que el poder civil va superponiéndose al poder religioso, fenómeno que también se observará en otros ámbitos de la corona castellana.

Siglo XVI

La Edad Moderna comienza en Santillana de manera bastante agitada, ya que en 1509 tras varios enfrentamientos militares, el abad de Santillana reconoce el señorío del III Marqués de Santillana sobre la villa.
En el Pleito de los Valles, todas las jurisdicciones de la Montaña vuelven a la jurisdicción real, excepto Santillana y otros lugares de la región. Esto supuso un importante contratiempo para la villa que sufrió un serio estancamiento e, incluso, retroceso, aislada administrativamente y limitada al marco territorial del señorío de la Vega. Su evolución con respecto a otras villas de la Montaña comienza a ser negativa. Sin embargo, algunas de las más prominentes familias de la población participan de la expansión imperial de la corona castellana, tanto en Europa como en el Nuevo Mundo. Ello hará que la villa experimente en el siglo siguiente un importante proceso de construcción de edificios civiles como religiosos. Sin embargo, su posición en el contexto de la Cantabria del Antiguo Régimen comienza a declinar imparablemente.
 

Siglo XVII

Se asiste a un cierto esplendor de Santillana como consecuencia de la presencia de algunas de los más importantes linajes de la población en la expansión imperial de la Corona de Castilla, proceso que ya se señaló su comienzo en el siglo anterior.

Siglo XVIII

El proceso de creación del obispado de Santander y de la capitalidad de Santander demuestra la crisis y la falta de influencia que la villa tiene sobre el resto de Cantabria. Santillana intenta que su colegiata se convierta en sede catedralicia, pero el empuje de Santander y su dependencia de la casa del Infantado hacen fracasar este intento de impulsar la antigua villa a capital religiosa de la Montaña.

Desde el punto de vista social, político y económico, en la Edad Moderna y, hasta finales del siglo XVIII, serían los hidalgos de linaje los que controlarían la vida de la comunidad a través del Concejo. Apellidos como los: Barreda, Polanco, Velarde, Villa, Sánchez de Tagle, Peredo y algunos más van a relevarse en los cargos de Merino y en los de representación de Santillana en otras instituciones superiores.

En el siglo XVIII (1753), nos encontramos con un panorama en el que el concejo está dominado por una docena y media de familias que controlan los resortes de poder económico y político y un gran número de campesinos ganaderos cada vez más dependientes de estos grupos dominantes. Una de las características de la Santillana del Mar en el siglo XVIII es la insuficiencia de los recursos, sobre todo, en lo que se refiere a la propiedad de la tierra, de esta manera, muchos campesinos tienen que emplearse o arrendar tierras a estos linajes locales.

Siglo XIX

La segunda transformación importante en la historia de Santillana del Mar tiene lugar a mediados del siglo XIX, con el reparto de tierras procedentes de una doble fuente. Por un lado, la desamortización religiosa y civil y los cerramientos ilegales. Estos procesos siguieron beneficiando a los grupos dominantes que así aumentaron su poder y su influencia en la población. Pero ello no impidió que Santillana del Mar entrara en una fase de estancamiento y crisis de la que ya no saldría hasta bien entrado el siglo XX. No obstante, tiene lugar desde mediados de la centuria decimonónica un fenómeno de conocimiento de la villa a partir de las visitas de personajes ilustres: viajeros, políticos, literatos y otras personalidades que, mediante diversos escritos, realizan lo que podríamos denominar hoy día "campaña de promoción" de Santillana del Mar en aquel siglo.

Siglo XX

Desde finales del siglo XIX y principios del XX, podemos ver en Santillana y las comarcas de los alrededores otro proceso, merced al cual el agricultor-ganadero se inserta plenamente en la economía de mercado. Varias son las razones de esta nueva situación. Por una parte, la introducción de razas vacunas lecheras y extensión del prado y de los cultivos pratenses artificiales en detrimento del monte y de los cultivos agrícolas. Por otro, la paralela proliferación de industrias lácteas (leche fresca y derivados lácteos)

Esto, junto a la apertura desde principios de siglo de varias grandes empresas en los alrededores del lugar, dirigen a la villa y a su municipio a una nueva etapa: la del predominio de la pequeña explotación familiar en la que el ganado vacuno de producción láctea ocupa una parte importante en la configuración de la casa familiar y en el paisaje circundante.

En este sentido, Santillana del Mar es stricto sensu un paradigma de las transformaciones que sufre el modelo productivo en la Cantabria del fin del siglo XIX y principios del XX. Un modelo en el que el "obrero mixto", remedo de lo que en el siglo XVIII se denominaba "agricultor mixto", es la pieza fundamental del sistema social y económico que caracterizó Cantabria hasta poco más allá de 1975. Ese modelo va a atravesar con éxito los tres primeros cuartos de esta centuria, siempre, no obstante, con grandes dificultades derivadas de la insuficiencia crónica de tierras que sufren los habitantes de la villa, lo que provoca que la mayoría de las explotaciones que permanecen en la actualidad no dispongan de un número suficiente de vacas para superar con éxito las exigencias y las imposiciones del mercado. A finales de los años 70 del siglo pasado, con la crisis de las grandes industrias circundantes y, pocos años más tarde, con el ingreso de España en la CEE y sus exigencias de reducción de las explotaciones ganaderas, Santillana del Mar y la producción láctea de Cantabria sufren un duro golpe.

En los últimos 20 años, surge con fuerza una nueva actividad derivada del turismo - aunque hay antecedentes desde el siglo XIX, incluso antes del descubrimiento de Altamira -: las actividades ligadas al ocio y al turismo. Esto ha vuelto a cambiar la fisonomía de Santillana. Muchos establos y cuadras se han reconvertido en establecimientos comerciales y hosteleros. De ello da buena muestra el hecho de que entre 1975 y 1995 se multipliquen por dos y por tres los bares, restaurantes y hoteles o tiendas de comercio ocasional o permanente. Otra fase más cualitativa, mucho más reciente, es la parición de instalaciones culturales que están haciendo de Santillana del Mar un referente no sólo comarcal, sino regional e, incluso nacional en ese área. En este sentido, cabe destacar a la Fundación Santillana o al recientemente inaugurado Palacio Caja Cantabria, antiguo Palacio Benemejís; también cabe citar al Museo Diocesano, sedes de magníficas y sonadas exposiciones. En un lugar más modesto podríamos situar al Museo Jesús Otero. Esta situación privilegiada está a punto de convertirse previsiblemente en un fenómeno de masas con la inminente apertura de la réplica de la cueva de Altamira.

Evolución de la población de Santillana del Mar a lo largo de los tres últimos siglos
1752 - 1.734 hab
1852 - 2.235 hab
1900 - 1.623 hab
1950 - 3.155 hab
1960 - 3.703 hab
1970 - 3.917 hab
1981 - 3.884 hab
1991 - 3.839 hab
1996 - 3.854 hab

Textos: Miguel Ángel Sánchez- Prof Titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Cantabria

URBANISMO Y ARQUITECTURA

 

La concesión del fuero en 1209 convierte la villa en capital de la merindad de las Asturias de Santillana (territorio que abarcaba la mitad occidental de la actual región) y residencia del merino o representante regio. Ello supuso la creación de un nuevo ámbito administrativo en torno a la plaza del Mercado (actual plaza Mayor) en donde se celebraba un mercado semanal. De esta forma se configuró un urbanismo, en "Y" griega, basado en dos centros -religioso y civil-y dos calles que confluyen a la entrada del pueblo: la rúa del Rey (citada desde el siglo XIII y actual calle del Cantón) que parte del atrio de la colegiata (abrevadero), y la calle de Juan Infante, que surge desde la plaza, en torno a las cuáles se fueron jalonando las casas,palacios, solares, huertos y corrales, que al amparo de unas estrictas ordenanzas concejiles desde 1575, ha perdurado con escasas variaciones hasta nuestros días.

De la arquitectura hemos de destacar las torres góticas de la plaza (la del Merino y la de don Borja y la casa de la Parra); y las de Velarde y Otero en la calle del Cantón. La casa de doña Leonor de la Vega (madre del marqués de Santillana en la calle del Cantón); el palacio renacentista de Velarde, tras la colegiata; las casonas y palacios barrocos de las familias importantes -Barreda, Bustamante, Tagle, Villa, Peredo, Polanco, Quevedo...- y los dos conventos de dominicos (Regina Coeli, masculino; y San Ildefonso, femenino), construidos en el siglo XVII a las afueras de la villa. En sus fachadas campean los escudos de armas de los fundadores, con lemas relativos al honor, al triunfo y a la fama: "un buen morir es honra de la vida" (de los Villa); "da la vida por la honra y la honra por el alma" (de los Cos). Otros inventan su parentesco con personajes de leyenda: "Velarde (o Tagle) se llamó, en que la sierpe mató (en referencia a san Jorge) con la infanta se casó" (de los Velarde y Tagle). De estas casonas de hidalgos decía Ortega y Gasset: "lo grande no es su dimensión sino su pretensión" . Ciertos palacios se erigieron con dineros enviados desde América por los indianos, como el de los Sánchez de Tagle, en el Revolgo, o el de Peredo, junto al cruce, que posee un soberbio escudo y un parque de gran interés botánico. También se conservan las cuatro fuentes tradicionales: la Vieja, la Fontanilla, la del Cantón y la del Revolgo, ésta con la escultura de la cabra, obra de Jesús Otero.

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La Cueva de ALTAMIRA


La cueva de Altamira, descubierta por Marcelino Sanz de Sautuola en 1879, está ubicada en una de las suaves colinas que circundan el recogido y agradable valle que da cobijo a la universal villa de Santillana. Su descubrimiento hace ahora 120 años suscitó una fuerte polémica entre los arqueólogos, ya que no creían que los hombres prehistóricos fueran capaces de hacer unas pinturas tan perfectas. La estancia principal, Pintura en la cueva de Altamiradenominada sala de polícromos, ha sido considerada como la "Capilla Sixtina del arte cuaternario". En su techo se representan casi un centenar de animales y signos, destacando los 21 bisontes en distintas actitudes, acompañados de otros animales como ciervos, caballos, jabalíes y toros, a veces superpuestos, efectuados con técnicas diversas -grabado, silueteado, pintado, raspado y efectos de sombreado- que dan como resultado sensación de de gran movimiento una composición belleza, única en el arte paleolítico.
Su realización data de hace 14.000 años. El resto de la cueva (que tiene un desarrollo longitudinal de 270 m) contiene numerosos grabados, incluso más antiguos, y un importante yacimiento arqueológico en el vestíbulo. En su entorno se encuentra el Centro de Investigaciones y Museo Altamira. La cueva de Altamira ha sido declarada
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y su visita es restringida a nueve mil personas al año por motivos de conservación. No obstante, su visita es posible previa solicitud por escrito con bastante antelación al Museo y Centro de Investigación de Altamira. Se halla en proceso de ejecución una réplica, cuya fidelidad y calidad satisfará el interés o la curiosidad de casi un millón de visitantes que anualmente llegan a Santillana. 

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Museos en Santillana del Mar

La conservación de su fisonomía medieval a lo largo de los siglos, ha determinado la función cultural que la villa detenta que junto al descubrimiento de las cuevas de Altamira, ha hecho de su visita un deber inexcusable, siendo las instituciones culturales, religiosas y artísticas, las que sustentan su prestigio y conservan su patrimonio.
En 1967 se creó el Museo Diocesano, en el convento"Regina Coeli", con la finalidad de conservar, estudiar y exponer una parte importante del patrimonio artístico religioso de la Diócesis. Contiene un millar de obras, destacando las colecciones de imaginería medieval y barroca en madera policromada, la platería española y colonial, los esmaltes y marfiles, y una  excelente colección de cristos. Dispone de un Taller de Restauración de gran prestigio y el Archivo Documental Diocesano. Se puede visitar todos los días, (excepto miércoles y el mes de febrero) de 10 a 13 y de 16 a 19 horas. Su entrada es conjunta para visitar el claustro de la Colegiata.

El Museo y Centro de Investigación de Altamira, creado en 1979, contiene una exposición de carácter didáctico sobre el arte rupestre y la prehistoria en Cantabria. La réplica que se realiza de las pinturas conlleva la potenciación de este conjunto. Se visita en horario de mañana, excepto los lunes.

La Colección Norte de Arte Contemporáneo, ubicada en las Casas del Águila y la Parra, expone interesantes muestras de arte de ámbito regional, nacional e internacional. La entrada es libre y cierra los lunes. El Museo Jesús Otero, junto a la colegiata, expone en el jardín y casa-museo esculturas que el artista legó a su villa natal.

La Fundación Santillana, con sede en la torre de Don Borja, organiza grandes exposiciones y actos culturales a lo largo de todo el año, con especial vocación hacia la actividad educativa y la cultura hispanoamericana. La entrada es libre y permanece abierto todos los días de la semana.

 Horarios de interés


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