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      Santillana del Mar ha sido glosada por multitud de escritores, viajeros y poetas. Además de la historia y arte que encierra la villa, nos ha parecido que la visión de los primeros enriquece el patrimonio cultural de la misma y contribuye aún más, si cabe, a su mayor difusión y conocimiento.
         Los que hemos incluído no son los únicos, pero tal vez sean los más significativos. Escritores de la talla de la condesa de Pardo Bazán o Pérez Galdós y poetas como Gerardo Diego, Unamuno o José Hierro contribuyen sin duda a realzar la importancia histórico-artística de nuestra Villa.

Antolín EsperónAmós de EscalantePérez GaldósManuel OssorioE.Pardo BazánA.Pérez NievaKatharine BatesJoaquín DicentaJ.Ortega y GassetCharles GravesGertrude BoneKate O'BrienHenry C.V.MortonE.Lafuente FerrariMiguel de UnamunoJosé del RíoJesús CancioManuel G.HoyosGerardo DiegoJosé Hierro
Santillana del Mar a los ojos del viajero....
Antolín Esperón. Impresiones de viaje: Santander   1848

La villa de Santillana se parece a una mujer en otro tiempo hermosa, rozagante, que recibió inciensos y adoraciones, y que ahora, vieja, arrugada, todavía se le figura que está en sus verdores, y que se acuerdan de ella, y que impone su personalidad a cuantos la rodean, para expresarme con una frase moderna. A su aspecto hubiera podio exclamar Volney cual si estuviera al frente de las ruinas de Palmira. Aquí fue una población importante y populosa, metrópolí de las antiguas Asturias que comprendían casi las tres cuartas partes de la moderna provincia de Santander; cuna y morada de la aristocracia cántabra que en ella poseía sus palacios y sus feudos..

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Amós de Escalante.Costas y montañas  1871 

Santillana en las proporciones de villa a ciudad, de casa solar a palacio, de colegiata a catedral, de caballero aventurero a prócer palatino, señor de horca y cuchillo, recuerda ciertas ciudades italianas, magníficas, soberbias un tiempo, ya despobladas y ruinosas, que en su abandono presente parecen más altivas y ceñudas que lo fueron en días prósperos y gloriosos; que en su construcción y traza conservan la huella de una historia intestina, agitada, febril.…..
Vamos al claustro, joyel precioso del arte románico .... cuya impresión primera vivirá en tu corazón, lector que lo visitas, como vive en el mío, si al pisar sus melancólicos ámbitos viene la risueña luz del día a dar triste realce a las añosas piedras... El sol partía diagonalmente el patio, proyectando en su centro la negra sombra de la torre del crucero ... Sirvieron las galerías de este claustro ... de cementerio; a una de ellas se asoma la boca del repleto osario... Allí están arrimados, enteros unos, destrozados otros, los viejos ataúdes de piedra, donde el polvo de los siglos, llenando los huecos abiertos por el cincel, ha borrado la huella del arte, devolviendo a la materia el primitivo aspecto informe y bruto...

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Benito Pérez Galdós. Cuarenta leguas por Cantabria   1876

Salimos de Santander y nos detuvimos en Santillana, la villa muerta como Brujas, dormida, mejor en el remanso de la Historia. Todo era soledad y silencio, porque Santillana parece el pueblo más arrinconado del mundo, el más apartado de todas las rutas de la vida activa. Vimos las casas venerables, llenas de escudos, que parecen viviendas de gente de otro siglo... Casas viejas, muy viejas, torcidas, llenas de jorobas...
Lo mejor es el claustro, con sus cuatro galerías y sus columnas de variados capiteles. Trascendía a humedad, y las piedras tenían color de corcho. El suelo estaba cubierto por una vegetación medio salvaje, y en el osario imponía un enorme montón de calaveras, que una leve ráfaga de viento podía empujar y hacer caer al suelo con ruido siniestro. Una noche de invierno en el claustro, daría mucho miedo. Luego vimos el palacio de Casa-Mena curioseamos la biblioteca y recorrimos el hermoso parque..

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Manuel Ossorio y Bernard. Las dos Castillas. Impresiones propias y ajenas 1877

”/se/ comprenderá el sentimiento con que he dejado de hacer la excursión que me aconsejaban al cercano y pintoresco pueblo de Santillana, donde existe un antiquísimo y célebre monasterio que merece verse aun cuando solo sea por figurar como una de las pocas construcciones que en España quedan de ese estilo romano, tan lleno de elegancia y solidez, que se introdujo en la Península, y sólo en su parte septentrional, a fines del siglo XI ...

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Emilia Pardo Bazán. Por la España pintoresca. Desde la Montaña 1894

La villa de Santillana, que es toda ella un monumento, no contiene más monumento, propiamente dicho, que la abadía o colegiata, la cual, si no fuese por su claustro, no eclipsaría el recuerdo de otras colegiatas que visité no ha mucho ... En la iglesia merece notarse el órgano, cuya caja esculpida conservó con gran acierto, al restaurarlo, mi huésped el marqués de Casa Mena. También son dignos de una mirada los capiteles de las columnas que sostenían las tres naves... y son de gran valor artístico las pinturas del retablo..., el frontal de plata cincelada y las esculturas en madera y en piedra, que representan los Apóstoles, así como las ricas piezas de plata repujada que guardan en la sacristía. Mas lo que me detiene largo rato es el sarcófago de la virgen Santa Illana o Juliana, patrona de estas Asturias, sarcófago que ocupa el centro de la nave ...
Vista parcial del Claustro de la ColegiataParece la estatua yacente de Santa Juliana una página de misal, o más bien la portada de un libro de caballerías... Es la damisela esbelta de talle grácil, que vemos en las vidrieras de colores y en las tapicerías de alto lizo; la mujer azucena, de larguísimo cuello, de corpiño pudoroso, de falda flotante y castamente plegada, de pies rectos y puntiagudos, de manos exquisitas, de enigmática expresión en el rostro. Es imposible imaginar cosa más poética que la tal estatua yacente... La que Pérez Galdós llamó "Villa difunta" presenta, como su mejor título a la admiración del viajero, el variado caserío, donde subsisten ejemplares de todo género de moradas hidalgas...Entre las más arrogantes residencias de Santillana citaré la casa de los Hombrones, a causa de dos jayanes de tamaño natural, vestidos a la chamberga con militar desenfado y bizarría, que hacen el oficio de tenantes de la piedra de armas.., La obsesi6n heráldica de Santillana se duplica, cuando por la noche, cansada ya de recorrer el pueblo, me dedico a curiosear la magnífica biblioteca de mi huésped, atestada de libros de caballerías, índices y árboles genealógicos, tratados de blasón y monografías históricas de la provincia….

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Alfonso Pérez Nieva. Por la Montaña. Notas de un viaje a Cantabria  1.893

Una calle estrecha y larga que comienza en la misma carretera, nos tira de la vista. ¡Dios mío, qué sorpresa! De pronto, bruscamente, en lo que se tarda en llegar a las primeras casas, nos hemos hundido en el pasado. Vergüenza da presentarse vestido de tal guisa con los prosaicos arreos del siglo XIX ante unos edificios que se han mantenido incólumes, deteniendo, a la entrada de la vieja vía todo aire reformista e innovador. Por donde quiera que se tienden las miradas desecúbrense fachadas de cantería, portales empedrados, escudos esculpidos en los dinteles, puertas con clavos enormes, balcones salientes de fina labor, rejas de recios barrotes, mansiones solariegas, hornacinas y canecillos, viviendas de opulentos señores o de míseros hidalgos, albergues que se cuartean que se desmochan, que se caen, que se apoyan unos en otros para sostenerse, y que, a la manera de los ancianos fieles a su tiempo, conservan la indumentaria peculiar de la época de su construcción, únicamente arreglada por los siglos. !Qué hermoso y qué hermoso! .Por algo llaman a este pueblo el Toledo de la Montaña.

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Katharine Lee Bates. Carreteras y caminos de España 1899

Santillana es el santuario de Santa Juliana, mártir romana, cuyo cuerpo se dice que fue traido aquí en el síglo XV. Los feligreses de las montañas construyeron en este valle, al amparo de una vieja fortificación, una preciosa iglesia, una joya del románico primitivo, en torno a la cual pronto se reunió una prospera comunidad. Durante la Edad Media, Santillana fue la ciudad más importante entre Burgos y Oviedo, y dio nombre a esta parte de la Montaña. Los sucesivos marqueses de Santillana fueron personajes importantes en España, tuvieron gran importancia en la corte. Era una de las familias más antiguas de Castilla, que decía descender del Cid y que atesoraba el recuerdo de otro heroico antepasado que, en 1385, dio la vida para salvar la de su señor.

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Joaquín Dicenta, Desde los Rosales 1906

Santillana es una ciudad fósil, una evocación del pasado que se aboceta bajo un cielo casi siempre gris...A su entrada tropezáis con un convento de añeja arquitectura; sus celosías están pintarrajeadas de bermellón; sólo tinieblas se descubren por entre aquellas celosías...
Resulta el convento prólogo adecuado a Santillana. La población entera, por su ambiente, por sus edificios por la configuración de sus calles y por el vivir de sus habitadores, es imagen cabal de aquellos tiempos durante los cuales fue el convento rey señor de conciencias y bienes. Hasta la luz que baja del cielo tiene claustrales palideces.Hermosa muestra del estilo románico es la colegiata de triple ábside, construida en el siglo XI; hermoso es el claustro, de igual, aunque posterior, arquitectura, cuando el románico había llegado a su apogeo, y desbordaba en esculpidos capiteles...
Hermoso es el claustro de la colegiata; hermosa la iglesia y notable el retablo del altar mayor, hecho con tablas del gusto flamenco, divididas por repisas y cresterías del gótico florido; pero con ser ellos muy hermosos, no fueron quienes más tiempo me robaron y más ocupaciones dieron a mi pensar en la visita a Santillana.
Fue Santillana entera, el espectáculo total, completo, de aquella población. Fueron sus calles silenciosas encuestadas, estrechas, de las que la hierba es tapiz, y el silencio dios; fueron sus edificios amarillentos, sobre cuyas puertas se alzan nobiliarios escudos; fueron sus portones claveteados, sus anchos aleros que se adelantan para proteger balcones y rejas de la lluvia; fue aquel aspecto de antigüedad, de miseria y de ruina, que la villa ofrece a las miradas del viajero. Ellos me hicieron vivir durante algunas horas la tristísima vida de los siglos XVII y XVIII.

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José Ortega y Gasset. El espectador 1925

Santillana del Mar, con su aspecto de antigua decoración de teatro, hecha para que delante se reciten décimas sin parar, nos mueve a buscar una compensación en la cueva de Altamira...
Abre el guía una verja que defiende el ojo negro de la caverna por donde hemos de ingresar. Avanzamos el pie sobre un terreno húmedo, resbaladizo, pedregoso. Pronto sentimos que la tiniebla nos ha devorado y nos malaxa, nos mastica con sus mandíbulas impalpables.
Entretanto, el guía enciende una lámpara de acetileno. Nuestro afán de ver los, bisontes ilustres no admite espera. Miramos el techo de la cueva. !Helos ahí! !Fantasmáticos, monstruosos! Se mueven sobre el haz de la piedra. Pero no; ha sido un error. Lo que hemos visto era nuestras propias sombras, temblorosas, proyectadas sobre la techumbre por la lámpara que yace en el suelo. ¿Y los bisontes?….

Es la segunda vez que visito el antro misterioso y la impresión de estupor que me produjo la primera sólo ha podido aumentarse. La perfección y la complejidad de este arte rupestre sacuden dentro de nosotros legiones de ideas anquilosadas, demasiado seguras de sí mismas. No hay duda: la cueva de Altamira es uno de los grandes hechos que han caído en el regazo de nuestra época. De un golpe, ha triplicado el horizonte de la memoria humana, de la historia de la civilización ….

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Charles Graves. Tríptico  1935

Altamira está a sesenta y cinco millas escasas desde Santander, de forma que antes de tres horas estábamos ante la cueva más fascinante del mundo. Hace casi sesenta años el perro de un cazador furtivo se quedó atrapado en las piedras de la entrada... Así es como se descubrieron las famosas pinturas del bisonte, los toros, los renos, los caballos salvajes, los antílopes y otros animales que hacía ya tiempo que habían dejado de verse en España. Los colores son el rojo y el negro, sobre el techo de piedra de color gris claro; es tan bajo este techo en algunos puntos que hay que tumbarse de espaldas sobre una piedra.… para poder ver las pinturas. Se calcula que las pinturas se ejecutaron en algún momento entre los años veinte a catorce mil antes de Cristo. Pero es sencillamente maravilloso el conocimiento de anatomía que poseían, aunque no es menos maravilloso el talento con el que reprodujeron el movimiento..
Santillana está a media milla de distancia de las cuevas, es la primera antiguedad digna de ese nombre en la ruta que nos hemos propuesto seguir por España. Es difícil describirla... Tiene unos seiscientos habitantes, dos o tres centenares de casas, tiene una longitud aproximada de unos cuantos cientos de yardas. El curso de la civilización, sin embargo, aquí se ha detenido en seco, pero no sólo en abstracto, como se encarga de recordarnos el feroz empedrado; éste haría perder las tuercas incluso a un tanque. Lo curioso de esta ciudad es que cada casa perteneció en el pasado a un noble. Debido a que en la Edad Media Santillana fue el centro de gobierno de toda Asturias, una área de sesenta y tres millas de longitud, y de cincuenta y cuatro millas de anchura...

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Gertrude Bone. La España tradicional  Alrededor de 1930

Como con frecuencia ocurre en España, no espera una hallar algo tan extraordinario y humilde como esta vieja ciudad de Santillana. El jazmín estival, el aroma de los campos de maíz ya maduro, la paz del campo impregnan y bañan las calles, dos largas calles que llegan hasta la colegiata románica...
La sencillez de la colegiata,en el extremo del pueblo, se combina con tal sobriedad con la sencillez de forma y luz de las colinas circundantes, que ni el romanticismo de la intensidad de su color consigue convertirla en algo trivial... El claustro, espacioso, tiene ese aire de abandono característico de las iglesias colegiatas. No hay monasterios desafectados que puedan ofrecer semejante atmósfera de olvido. Siglos de luchas entre clérigos, de intrigas de nobles, de lujos absurdos y de disputas de toda una época, sólo han dejado ruinas de una iglesia de pueblo y un poeta clásico para España.

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Kate O'Brien. Adiós, España  1935-1936

Santillana del Mar perdió todo interés en el mundo vulgar hace unos doscientos años.… Se halla en un valle verde y húmedo. La rodean unas colinas que no son nada impresionantes; el mar, al que Casa de Leonor de la Vegadebe parte de su nombre, no se ve, está a varios kilómetros de distancia. Consiste el pueblo en dos calles estrechas y una plaza nada limpia. No creo que cuente más de setenta casas en todo el pueblo, pero todas son palacios. Está construido con esa piedra arenisca de color amarillo pálido que le da a España tantas y tan injustas ventajas artísticas. No hay piedra más bonita, ni más apta para este arte románico que exportó Francia al otro lado de los Pirineos en el siglo XII, que ascendió a la cima de la perfección en lugares como éste ...
El Renacimiento también dejó huella de su mano en esta curiosa población medieval de grandes de España.Acarició la fuerza que aquí halló la mimó y la embelleció ...No había nada que yo hubiera mejorado en la colegiata; se levanta rotunda al final de la calle más larga. El descenso por esta calle puede ser difícil. Si ha llovido, el empedrado es irregular y resbaladizo ... Puede que de repente una mula mueva la cola justo ante tu cara cuando pasas por un noble portal. Pero conseguirás bajar, y verás de pronto la fachada de la parroquia. Es la misma piedra de los palacios, es románico puro ... El interior es oscuro, cada arco posee su propia irregularidad... Las proporciones no tienen ni un defecto.

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Henry Canova Vollam Morton. Un extranjero en España  1955

El sol no apareció hasta la tarde; en esos momentos me dirigía hacia Santillana del Mar, un lugar cercano a las cuevas de Altamira, donde pueden contemplarse las famosas pinturas prehistóricas. Al coronar una colina, llegué al pueblecito más extraño que pueda imaginarse: un pueblo de vacas y escudos de armas, de minúsculos palacios de sólida piedra de sillería, situados unos junto a otros, como en la calle de los Caballeros de Rodas...
A un lado de la pequeña plaza, se halla la casa…. que se ha convertido en uno de los hoteles más románticos, el Parador Gil Blas; aquí me alojé en una habitación como para un noble, con mobiliario e iluminación vagamente medievales, con un baño moderno, de color verde, que tenía de todo excepto agua caliente.Desde el balcón que había al final del pasillo me quedé mirando la plaza empedrada, rodeada de viejos palacios, uno con una hermosa torre medíeval, con una puerta de entrada como la de una catedral; otro, con balcones de madera llenos de geranios. Un escenario incomparable para una tragedia, !pero sin actores! Nunca había estado en un lugar con menos vida. Esto debe de ser el reposo absoluto que a veces prescriben los médicos. La única vida que ocasionalmente animaba la plaza era una vieja furgoneta de reparto con el correo y comestibles, o algún vehículo lleno de turistas que exclamaban: "!qué bonito!"; por las tardes, a la hora de ordeñar, aparecían unas vacas lecheras. Las vacas con los alojamientos más aristocráticos del mundo, porque más de un establo mostraba sobre el dintel el escudo de armas de alguna familia.

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Enrique Lafuente Ferrari. El libro de Santillana 1955

En la eufónica arquitectura de sus sílabas, el mero nombre de Santillana, si seguimos los hilos de las asociaciones que hacen vibrar la historia, es capaz de evocar, para nosotros, galopes de bisontes ante la horda semidesnuda de los cazadores trogloditas; rítmicos pasos de legiones romanas, que van a castigar insurrecciones de tribus cántabras; canto litúrgico de monje, santa la reliquia venerada de una mártir, llegada de remotos paises; luchas de banderizos feudales, blasones de grandes señores guerreros, cortesanos y poetas, vidas orgullosas de hidalgos pobres o enriquecidos, más allá del mar, en servicio real, en las Indias. Cuevas mágicas y palacios blasonados claustros románicos y desmantelados torreones. El recuero asocia, también al nombre de la villa montañesa, rimadas serranillas, historias de capitanes de tercios españoles, inventadas trapacerías del pícaro de Lesage. Si una abadía y un pícaro dieron a conocer a Santillana en tiempos pasados, y si, tiempos después, sonó su nombre ligado al sensacional descubrimiento de la famosa cueva de Altamira, Santillana ha cobrado de modo creciente hasta nuestros días, un renombre internacional de villa del pasado, en la que la historia se hace espectáculo presente

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...y del poeta
Miguel de Unamuno
!Ay. bisonte altamirano, 
luz eléctrica en tu cueva, 
que hundiráen trágica prueba
tu misterio soberano; 
el del eterno mañíana 
que en sus siglos de secreto 
fue el invisible alfabeto 
de Gil Blas de Santillana! 
Que el bisonte tenebroso, 
dechado de hechicería, 
no le dio a tu cofrafía, 
Gil Blas, punto de reposo. 
Se hunde en cielo de sol Icaro, 
mas de noche cristalina, 
con su boca de Bocina 
la marca vereda al pícaro. 
!Ay, España, monasterio 
de ciegos y lazarillos, 
tus leones en castillos 
nos mataron el misterio!
José del Río Sainz
ELEGIA DE SANTILLANA

Cae la lluvia en la ventana, 
el viento sopla en la calle; 
se oye la canción del dalle 
en la heredad aldeana.

Santillana, tierra cana, 
cana a fuerza de ser vieja, 
tu antigua gloria lejana 
en tu barro se refleja.

Los palacios montañeses, 
los hidalgos monumentos, 
¡cómo los bruñen los vientos, 
cómo los doran las mieses!

Un silencio de nirvana 
va aletargando a la villa, 
y, en la lluviosa mañana,
es sangre roja la arcilla, 
sangre de la tierra cana. 
¡Santillana, Santillana,
barro heroico de Castilla! /…./

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Jesús Cancio
Porque a un tiempo eres íntima y lejana, porque tienes la paz de un santuario 
y tuviste un marqués, extraordinario 
juglar de la vaquera más lozana;

porque eres torreón y eres solana del burgo montañés y nobiliario, 
porque ostentas un arte milenario, porque eres toda claustro, Santillana,

y por ese magnífico apellido, 
ese mote -del Mar- con el que evocas 
de tu gran colegiata la hermosura,

no ceso de admirarte cornovido y, como ese tu mar besa las rocas, 
así mi amor besarte a ti procura.

Manuel González Hoyos
!Santillana del Mar...!Estatua orante 
dormida en su humildad y en su misterio; 
villa arcaica, nacida al borde mismo 
del sonoro trajín del mar norteño... 
Rincón florido y puerta que se abre
a un remanso de paz codiciadero, 
donde las almas tienen el regalo 
de la Historia hecha luz, risco y silencio….. 
Para andar por sus calles, es preciso 
despojarse del polvo del sendero...
 
 
 
 
 
 
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Gerardo Diego
SANTILLANA SIN MAR
A José María Chacón y Calvo
El paisaje está triste. Esta mañana 
alguien pasó de prisa, al hombro el dalle. 
0 era el solano que del monte al valle, 
del valle al mar rodaba en caravana.

Y ahora es la tarde. El cielo, de manzana. 
La huerta -en vano que la moza salle- 
sedienta de terrones. Y en ventalle 
se aduerme el sur, tumbado de galbana.

Velo de luto cubre el campo en torno: 
la calva piedra y el oscuro piorno 
rodeando una fábula de escudos.

Santillana sin mar. Los horizontes 
sueñan aún manadas de bisontes. 
Y los siglos de Dios duran desnudos.

José Hierro
 SANTILLANA DEL MAR
Cuando se piensa que estas piedras, antes
de ser domadas armoniosamente, 
fueron escudo sobre el pecho ardiente 

del mundo, en sus orígenes errantes;

cauce para las aguas caminantes; 
entraña de oro de la tierra; frente 
de montaña; osamenta que no siente 
sobre la piel la voz de los amantes...

Cuando se piensa cómo ha sido herida,
hecha manjar para la luz, medida,
ordenada, elevada hacia la altura.

y que la tierra silenciosa espera 
nuevamente a la vieja prisionera, 
para encerrarla en su prisión oscura...

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